El Municipio de Santa Elena de Jamuz ha sido declarado recientemente por la Junta de Castilla y León zona ZEPA (zona de especial protección de aves), siguiendo la directriz de la Unión Europea 79/409/CEE, que tiene por objeto la protección del patrimonio ornítico de la Unión Europea. Esta protección se realiza a través de la protección de los hábitats adecuados para el desarrollo del ciclo vital de las especies de aves. Como criterio de selección de las zonas de protección la Directiva contempla una serie de Anexos de especies. Entre ellos se debe destacar el Anexo I en el que se recogen las especies denominadas como prioritarias, siendo éstas para las que se deben designar áreas de conservación.
En paralelo a esta actuación fue publicada la Directiva 92/43 CEE, o de protección de los Hábitats naturales y flora y fauna silvestre, mediante la cual se pretende garantizar la biodiversidad de la Unión mediante la protección de sus hábitats y sus especies. Esta Directiva crea la llamada Red Natura 2000, formada por las ZEPAs declaradas y aquellos territorios propuestos por los estados miembros y que sean declarados por la Comisión como ZEC, por contener hábitats o especies consideradas como prioritarios en los Anexos de la Directiva.
Castilla y León, con su gran extensión y diversidad, presenta una gran variedad de hábitats, lo que confiere una importante comunidad de aves, tanto como por su variedad como por su diversidad, lo que hace que en su territorio existan diversas zonas que cumplan con los requisitos previstos en la Directiva. Consciente de ello la Consejería de Medio Ambiente realizó en los años ochenta una primera propuesta de 12 zonas entre las que merece la pena destacar Villafáfila, Arribes del Duero, Hoces del Río Duratón, Valle de Iruelas, Batuecas, Arca y Buitrera, etc. Esta propuesta fue ampliada para dar cumplimiento a la Directiva en el año 2000, procediéndose a la ampliación de estos lugares hasta 60 zonas, algunas de ellas fusión y ampliación de algunas preexistentes. Esta propuesta ha sido considerada suficiente si bien las cifras de cobertura de algunas especies no se consideran adecuados.
Por todo ello, y para dar cumplimiento a la Directiva 79/409/CEE, se ha elaborado una ampliación del catálogo de ZEPAs propuestas, y que se pretende someter a un proceso de participación ciudadana antes de su aprobación definitiva y traslado a la Comisión Europea por el cauce reglamentaria.
- Zepa Valdería-Jamuz (pdf) - Mapa Zepa Valdería-Jamuz (pdf)

La nueva propuesta de Zona ZEPA comprende gran parte del Municipio de Santa Elena de Jamuz (73,2%), siendo las aves que se relacionan a continuación quienes justifican tal declaración:

SISON COMÚN

Huésped de las tierras cultivadas, el Sisón frecuenta terrenos secos y esteparios. El macho, polígamo, se instala en su territorio que defenderá hasta el final de la reproducción.
Muchos cazadores conocen al Sisón, ave extraordinariamente desconfiada, cuyo vuelo recuerda bastante al de
los patos. Al abrirse la temporada de caza, los sisones están ya reunidos en bandos que alcanzan varios centenares de individuos. Frecuentan entonces las llanuras descubiertas, a fin de poder prevenir cualquier peligro.
Es relativamente abundante como nidificador en la mayoría del territorio español, pero las zonas tradicionalmente «sisoneras» se encuentran en Extremadura y las campiñas andaluzas, aunque sus nidos son difíciles de ver por estar muy ocultos entre la hierba y los cultivos y por el perfecto camuflaje de la hembra, que en nada recuerda al llamativo macho en plumaje estival.
En invierno, nuestra población realiza movimientos dispersivos o trashumantes, a mayor o menor distancia de las zonas de cría. A estos bandos invernales se unen cantidad de aves
procedentes de otras partes de Europa.
Identificación: Macho, en plumaje nupcial, con capirote y dorso rubios vermiculados de pardo; mentón y mejillas gris azuladas; cuello negro con un doble collar blanco; vientre blanco; alas con ancha mancha blanca y cola blanca barrada de negro; hembra, dorso rubio pálido rayado y barrado de negro; cuello y flancos rayados de pardo, vientre blanco sucio y mancha alar más pequeña.
Nidificación: Nido en una depresión del suelo; puesta, de abril a junio, de 3 a 4 huevos pardo oliváceos oscuros; incubación, sólo por la hembra, de 21 días; los pollos, nidífugos, vigilados por la hembra, vuelan tras varias semanas.
Alimentación: Hierbas, semillas, insectos, gusanos, moluscos y batracios.
Hábitats: Cultivos

LA GARZA REAL

No hay que fiarse del aspecto petrificado que ofrece la delgada silueta de la Garza Real, inmóvil al borde del agua. La Garza no desdeña nada.
La Garza Real cría preferentemente en grupos, en árboles altos. Estas colonias, o «pajareras», reúnen en general algunas decenas, como mucho, de parejas, aunque en otros países, a veces, son mucho más numerosas en regiones de marisma o carrizales. Las «pajareras» del centro y sur de España, donde suelen criar varias especies juntas, tienen un aspecto muy pintoresco, y constituyen un admirable espectáculo con sus idas y venidas, sus querellas acompañadas de roncos gritos y los árboles llenos de grandes aves de color claro.
Relativamente escasa hace 15-20 años en España, la Garza Real ha colonizado nuevas zonas del occidente español y la población ha aumentado sensiblemente en los últimos años. Parece que, después de la cría, las aves se dispersan en todas direcciones y a distancias de uno o varios cientos de kilómetros. En invierno, es ave común en cualquier pantano, charca grande o ribera de río, merced al gran número de individuos que, procedentes de otros puntos de Europa, alcanzan la Península para invernar.
Identificación: Partes superiores grises; plumas remeras gris oscuro; penacho negro; pecho peludo y robusto pico amarillo; generalmente vuela con patas extendidas y cuello encogido; sexos iguales.
Nidificación: Nidos en colonias, normalmente en árboles, pero también localmente en juncos aplastados o en acantilados marinos; la hembra coloca una plataforma de ramas o cañuelas aportadas por el macho; pone, de febrero a mayo, de 3 a 5 huevos azules claro; incubación, alrededor de 25 días, por ambos padres; los pollos, alimentados por ambos progenitores, abandonan el nido tras 7 u 8 semanas.
Alimentación: Peces, escarabajos, ranas, pequeños mamíferos.
Hábitats: Aguas continentales.

AGUILUCHO PÁLIDO

Cuando caza en vuelo, a poca altura, el Aguilucho Pálido aletea perezosamente cuatro o cinco veces, luego planea con las alas medio alzadas y, por fin, se lanza a tierra para capturar un ratón, una rana, un pollo de Triguero o un huevo de otra ave que críe en tierra.
Por el contrario, durante sus espectaculares juegos nupciales aéreos, puede realizar grandes acrobacias: se eleva verticalmente, gira con una voltereta en lo alto de la trayectoria y luego se desploma con las alas cerradas. Mientras la hembra está echada en el nido, el macho, tras capturar una presa, la llama con estridentes chillidos y le traspasa el alimento en vuelo, bien directamente de unas garras a otras o después de soltarlo en el aire; la hembra regresa inmediatamente al nido, donde continúa la incubación al tiempo que devora la comida. Los padres defienden vigorosamente el nido contra los intrusos gritando agudamente y picando hasta llegar a tocarles, ahuyentándolos enseguida.
Este Aguilucho puede verse todo el año en el norte de España, donde anida repartido en escaso número por zonas más o menos esteparias y eriales con algunos árboles. En el resto de la Península sólo se encuentra en migración e invernando, ya que aquí invernan bastantes aves de otros puntos de Europa.
Identificación: Macho gris, hembra castaña, con partes inferiores rayadas y barras negras en las alas; el macho se distingue del Aguilucho cenizo por su obispillo blanco y ausencia de barras negras en las alas.
Nidificación: La hembra construye el nido sobre el suelo, a menudo en brezos; puesta, mayo-junio; normalmente 4 huevos blancos o azul pálido; incubación, alrededor de 28 días, sólo por la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido tras unas seis semanas.
Alimentación: Pequeños animales terrestres; algunas aves pequeñas capturadas al vuelo; huevos y jóvenes de otras aves.
Hábitats: Matorrales y campos baldíos.

AGUILUCHO CENIZO

Bandos de más de 70 Aguiluchos Cenizos se han visto en Africa del Norte durante el largo vuelo migratorio otoñal entre sus territorios de cría en Europa y sus cuarteles de invierno, que a menudo son tan lejanos como el Cabo de Buena Esperanza.
En España cría por casi todo el país en zonas despejadas, amplias praderas con hierba alta, mostrando particular interés por las grandes extensiones de cultivo de cereal.
Es ave estival que suele llegar a sus lugares de cría hacia finales de marzo en las zonas templadas y durante el mes de abril en la parte septentrional de España. Normalmente llegan ejemplares sueltos que se dedican los primeros días a vagabundear por lugares cercanos, viéndose incluso en zonas altas, lo cual puede deberse también a aves en migración hacia otros puntos de Europa.
Una vez establecidos en sus zonas de cría, se entregan a unos acrobáticos vuelos que denotan la espectacular parada nupcial; en ella macho y hembra vuelan elevándose a bastante altura y lanzándose en picado con cabriolas, vueltas y nuevas subidas, todo ello acompañado de ligeros gritos de reclamo emitidos por los dos sexos.
Identificación: El macho tiene partes superiores grises, y se distingue del Aguilucho Pálido macho por estrechas franjas alares negras y obispillo gris, no blanco; hembra más delgada que la del Aguilucho Pálido, con menos blanco en el obispillo.
Nidificación: La hembra construye nido de hierbajos, carrizos o hierba en el suelo de terrenos abiertos, tojares, dunas, arenales, marismas y en tierras de labor; puesta, mayo-junio, usualmente 4 ó 5 huevos blancos o azul pálido; incubación, alrededor de 30 días, sólo por la hembra; durante la incubación el macho se ocupa de la caza; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unas 5 semanas.
Alimentación: Pequeños mamíferos, aves y ranas; algunos insectos, lombrices de tierra.
Hábitats: Cultivos.

ALCARAVÁN COMÚN

A juzgar por su apariencia, todo el mundo consideraría al Alcaraván un limícolo y su nocturno y agudo grito «currlii» recuerda el del Zarapito Real. Pero en realidad esta extraña ave está emparentada tan estrechamente a las gaviotas como a los limícolos.
Ocasionalmente se presenta en invierno en riberas marinas o marismas, aunque prefiera normalmente eriales, ribazos con cantos rodados y campos abiertos con chinarros y piedras, en general en terrenos secos; cría también a veces entre árboles jóvenes o en playas pedregosas.
Se cree que los alcaravanes se emparejan para toda la vida, pudiendo volver año tras año al mismo territorio de cría. Su cortejo nupcial se compone principalmente de diversos arqueos del cuerpo y de choque de picos.
Estas aves son gregarias , incluso en la época de cría, pudiendo oírseles, al atardecer y por la noche, llamándose unos a otros. Durante la migración otoñal con frecuencia se reúnen en bandos más o menos grandes. A pesar de su sociabilidad son cautelosos, sacudiendo la cabeza cuando recelan e inmovilizándose si se les sorprende; en el nido, tanto adultos como pollos, se achantan si descubren algún enemigo o intruso.
Identificación: Leonado claro, rayado de castaño; grandes ojos amarillos; patas amarillo claro; cabeza redonda y pico corto; sexos iguales.
Nidificación: Ambos sexos hacen un hoyo en el suelo, cerca de vegetación pero no en ella, que rellenan con piedras blancas o excrementos de conejo; pone abril-julio 2 huevos color crema con fuertes manchas castañas; incubación, por ambos padres, de unos 26 días; los pollos alimentados por la pareja, dejan el nido después de la eclosión, comenzando a volar tras unos 40 días; a veces dos crías.
Alimentación: Caracoles, babosas, insectos del suelo y sus larvas, lombrices; a veces ratones, topillos y ranas.
Hábitats: Matorrales y campos baldíos.